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Ya salió Curdas Tóxicas

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Curdas Tóxicas



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Mandá Miento al 2020 [o de cómo nacieron los Mandamientos Luchísticos] [Reloaded]

Una tarde de febrero, desconociendo el impulso que lo guiaba, Modesto subió el cerro Uritorco. Creía que una fuerza alienígena lo atraía hacia la cima. Nunca imaginó que se trataba de un ser celestial. Cuando terminó de ascender, asomose detrás de un arbusto un hombre de cabellos dorados que rozaban sus hombros al ritmo de la suave brisa que lo acariciaba. Modesto, estupefacto, con cara de imbécil, quedose callado. El hombre de dorados cabellos y figura esbelta tiró la colilla del cigarrillo que acababa de fumar y acercose a él:
- He estado esperándote Modesto. Tengo un encargo para tí - Dijole Lucho.
Asombrado de que aquel extraño supiera su nombre, Modesto no pudo más que asentir con la cabeza, mientras aguardaba las instrucciones.
El arbusto que Lucho dejó atrás, empezó a prenderse fuego. Minutos después Modesto descendía el cerro corriendo y luchando por su vida.
Una multitud reunida observaba el accionar de los bomberos. Modesto subiose al coche bomba y relató lo sucedido. Y Lucho dijome - anunció:

- No tendrás otros dioses delante de mí, ni atrás tampoco.
- No te harás ningún tatuaje que no sea mi nombre
- No pronunciarás el nombre de Lucho en vano
- Acuerdate del día sábado para salir de joda.
- Honra a tu padre y a tu madre para que te dejen la herencia.
- No cometerás adulterio si nunca te casas.
- No robarás sin llevar pa' las casas.
- No darás falso testimonio sin cruzar los dedos por atrás.
- No codiciarás la casa del country de tu prójimo, la mujer de tu prójimo, la impunidad, la
camioneta 4x4, el perro labrador, la empleada doméstica y demás posesiones de tu prójimo.
- No matarás sin un buen motivo.

Sin embargo Modesto nunca cumplió con la palabra de Lucho y tampoco se dedicó a difundirla adecuadamente. Abriose un local en la calle techada de Capilla del Monte, donde cobraba un entrada para contarle a los turistas y transeúntes los misteriosos hechos que sucedieron aquel febrero, pero cada vez que narraba cambiaba su versión, y por fallas de su memoria o caprichos ocultos, nunca decía la lista correctamente, olvidando algunas de sus prescripciones o haciendo combinaciones extrañas tales:
- No matarás en vano.
- No codiciariás la casa de tu prójimo sin un buen motivo.
- Acuerdate del sábado para cometer adulterio.

Modesto sintió un segundo llamado al cerro Uritorco. Lucho lo esperaba, sentado en un roca, tomando cerveza.
- Has desobedecido Modesto. Tendrás un castigo. Pero antes voy a escribirte la lista para que no te olvides ni te confundas - dijole Lucho. En silencio escribió dos papeluchos post it color amarillo, como sus cabellos, que contenía lo que denominó "la ley" :

- No te arrodillarás delante de otro Lucho.
- No te fabricarás dioses de cotillón.
- Observarás la fiesta de la vendimia.
- Durante 6 días trabajarás y el séptimo día estarás a mi disposición.
- Celebrarás las fiesta de creamfield, la navidad apócrifa, la navilucha y año nuevo.
- Tres veces al año haras limpieza general en tu casa y en la mía.
- No ofrecerás cerveza caliente ni mate dulce a nadie.
- No quedará para el día siguiente lo que pudiste comer hoy.
- Llevarás a mi casa tus mejores sueldos.
- No harás un asado sin invitarme.

Modesto tomó los papeluchos y comenzó el descenso. A los minutos volvió a por una copia porque se le habían volado. Afortunamente Lucho todavía estaba en la cima, empinando el codo. Esta vez Modesto guardó "la nueva ley" en el bolsillo y dirigiose a la imprenta del pueblo para hacer unos panfletos.
La transpiración de Modesto había hecho ilegible parte del contenido de los papeluchos. Temeroso de recibir otro castigo además del que le había sido anunciado pero no revelado, Modesto apeló a su memoria.
Desconocemos si Lucho cambió de opinión y no intervino en la impresión de los mandamientos, o si nunca se enteró de lo que escribió por exceso de alcohol en la sangre, o hubo un error de imprenta y nunca una fe de erratas. Hasta ahora los definitivos diez mandamientos que dejó Oh Lucho, nuestro señor, son los siguientes:

1. Amarás a Lucho por sobre todas las luchas.
2. No leerás el blog de Lucho en vano.
3. Santificarás las fiestas, partuzas y asados. Invitarás a Lucho
4. Honrarás a tu padre y a tu madre para que te dejen la herencia. El 50% de lo heredado será para Lucho.
5. No matarás salvo que sea absolutamente necesario. [No es absolutamente necesario cuando te miran mal o te dicen algo que no te gusta]
6. No cometerás actos impuros sin filmarlos y sin la participación de Lucho.
7. No robarás a Lucho. El 70 % de lo que robes se lo darás a Lucho.
8. No darás falso testimonio ni mentirás sobre Lucho.
9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros sin contarle a Lucho.
10. No codiciarás los bienes de Lucho.

Modesto recibió el castigo de su primer falta. Fue conminado a realizar trabajos forzosos: durante un año tuvo que realizarle la pedicuría a Lucho y depilarle la espalda con una pincita.


Cualquier parecido con alguna religión es pura coincidencia
.



La parábola de Bautista Lista y la fiera

Lectura del Santo Evangelio de Lucho: La parábola de Bautista Lista y la fiera.
Gloria a Tí, Señor Lucho.

Caminaba el profeta Bautista Lista por las calles de Buenos Aires, cuando de pronto, vio en la multitud, algo que sobresaltolo. Detúvose el profeta Bautista Lista en medio de la vereda, chocando a cuanta vieja siguió de largo sin darse cuenta de que él se había detenido, a causa de una maravillosa aparición. Una luz encegueciolo: eran los cabellos rubios de su señor Lucho. Allí entre la multitud, comenzó a agradecer a los cielos por tan maravilloso encuentro.  Su vida había cambiado tanto después de la última vez que Lucho lo había sorprendido con su aparición. Lucho se acercaba majestuoso entre la gente, sus cabellos rubios enceguecían a Bautista, ocnubilábanlo, emocionábanlo, recopábanlo.

Acercóse Lucho al profeta. En su mano, un celular última generación, tocaba reggeatón de última degeneración como si tuviera tres amplificadores superpuestos. "Aaaah, el poder de Lucho", pensó el profeta Bautista, "su palabra llega en forma de música a todos los rincones del planeta". El corazón de Bautista detúvose. Lucho lo mira fijamente, con la pura belleza de sus ojos azules. Bautista no podía más de felicidad, ¡el gran Lucho lo había elegido entre la multitud, justo a él, un hombre humilde, un hombre que no vivia si no para adorar a Lucho!  Lucho detúvose frente a él, y con la voz musical que lo caracterizaba, díjole:

-Ehamigo, ¿no tené' una moneda? Dale, ehamigo.

¡Lucho le pedía una colaboración para su causa! Bautista buscó en sus bolsillos y encontró varias monedas que rápidamente depositó en la palma extendida de su señor Lucho.

-Ah, gracia, fierita, so' un capo. Es pa' loamigo, para tomarno' una' cerveza'. Gracia, ehamigo.

Lucho abandonolo, dejando tras de sí el sonido del reggeatón que anunciaba su llegada. Con él se fue la luz que iluminaba a Bautista Lista. El profeta continuó su camino, rogando que en la parada del bondi, estuviera el chancho para vender boletos, porque no tenía una mísera moneda.

Fue Palabra de Lucho.
Te alabamos, Lucho.

No estaba muerto, estaba de parranda

Lectura del Santo Libro de las Cartas de Lucho: Carta de Lucho a los compañeros luchonistas.
Gloria a Tí, Señor Lucho.

From: yosoyluchoagregameatumsn@hotmail.com
To: companierosluchonistas@gmail.com

Asunto: Volveré y serán millones

Compañeros luchonistas: sé que mi ausencia les llama la atención. Sé, compañeros, que se preguntan dónde está Lucho, oh, ¿dónde está nuestro Señor, oh, qué será de nosotros sin nuestro guía, oh? Sé que algunas voces han proclamado mi muerte, sé que han aparecido falsos mesías que anunciaban el apocalipsis, el cierre de Clarín y el retiro definitivo de Lilita de la vida política. ¡Calumnias, compañeros!

No temáis, compañeros luchonistas, no temáis. Lucho no está muerto. Lucho está de parranda. Y Lucho seguirá de parranda en Ibiza hasta que el hígado prácticamente le quede destruído después de tanta alcohol. Hasta entonces, compañeros, deberán proclamar mi regreso a los cuatro vientos. Así es hermanos, comprarán un canal de televisión y anunciarán con gozo la vuelta de vuestro señor Lucho, que vendrá a esclavizarlos por toda la eternidad o hasta que decida irse de nuevo de parranda. Hermanos, ¡volveré y tendré millones... de dólares que ustedes transferirán de sus sueldos hacia el Lucho Standard Bank!

Compañeros, para terminar, tengo una gran noticia, una que los llenará de felicidad: van a ser padres, compañeros luchonistas. ¿Recuerdan esa partida de profilácticos que la obra social repartió de manera gratuita como parte del Plan Lucho de Planificación Familiar? Bueno, compañeros, los preservativos estaban todos pinchados, los compré con descuento con los fondos de la Obra Social de los Compañeros Luchonistas (OB.SO.CO.LU.). ¡Alegrémonos, oh, compañeros luchonistas! En nueve meses tendrán pequeños compañeritos luchonistas que adorarán a vuestro Señor Lucho, por los siglos de los siglos, amén.

Bueno compañeros, me voy yendo para la orgía que están organizando acá los muchachos de Ibiza. Un mandamiento nuevo les doy: Ámense, reprodúzcanse y transfieran sus bienes al Lucho Standard Bank. Haced esto en conmemoración mía.

Fue Palabra Mía.

Te alabamos, Lucho.
Gloria a Tí, Señor Lucho.



¿Tenés un problema? Don lucho te atiende [y cómo]


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Pecados capitaluchos [reloaded]

Paseábase Lucho, una fría tarde de agosto, por el buffette de una quermés de San Vicente; pensativo puso su mano izquierda en su pera, debatiéndose si pedía un choripán o un plato de locro. Decidiose por el chori y pidiole al señor buffettero que se lo prepare con mucho chimichurri. Divisó al lado una pareja, que mientras aguardaban ser atendidos, no podían contener sus deseos carnales, y besábanse descontrolados mientras sus manos recorrían pasionalmente distintas partes de sus cuerpos. Lucho apuró el chori de un bocado, cual eruto de bebé hizo provecho y acercose a la pareja. Separóles y ante el desconcierto de ambos, dijoles:
- No permitan hermanos míos que la lujuria controle sus impulsos – y sin agregar más Lucho se alejó.
La pareja sintió pudor y comprendieron las sabías palabras luchezcas y prometieronse no caer ante la tentación de la carne.
Lucho dirigiose hasta un kiosco, compró profilácticos y se fue, como la jerga indica, de putas, porque ver a la pareja lo había excitado.
Horas más tarde, salió del cabarute con un hambre mesiánico y entró al primer bodegón que se le apareció en el camino. Un gordo, ubicado en el centro del comedor, estaba entrándole al quinto plato de fideos con abundante salsa, como si de su última cena se tratara. Lucho sentose a la mesa del gordo y díjole:
- Si estuvieras comiendo fideos nada más, y no salsa con fideos, pensaría que tienes hambre y no la gula que te está consumiendo por dentro.
Mientras Lucho alejabase, el gordo apenose de sí mismo, largó el plato y echose a llorar.
Lucho hizo un par de llamadas desde su iphone, envió algunos emails, y organizó un asado, en menos de 5 minutos, de proporciones babilónicas calculando 2 kilos y medio de carne por persona, para comer como lechón hasta que no queden ni los cartílagos y 15 litros de alcohol per cápita. Pidió una docena de empanadas árabes en el bodegón para manducar camino hacia el supermercado.
Encontrose en la puerta del super con sus comensales, cuando acabose la última empanada, y repartiole las instrucciones para que realizaran las compras.
Observó Lucho que el encargado del supermercado estaba obsesionado haciendo la cuenta del dinero en efectivo que había en la caja y que sus ojos titilaban de encanto ante el vil metal. Disimuladamente acercose al mostrador y comprobó que al encargado se le hacía agua a la boca al tener fajos de billetes en sus manos mientras susurraba repetidamente: “my precious”.
- Hijo mío – díjole Lucho – No debes permitir que el símbolo de la burguesía y el capitalismo desvíe tu mirada del mundo y que la avaricia sea tu única meta.
El encargado escuchó un “click – caja” en su mente y desprendiose de los billetes como si le estuvieran quemando las manos.
Lucho retirose del supermercado con los comensales. Llegados a su casa, Lucho hizo la cuenta de lo gastado y cobrole a cada uno de ellos un 200% más de lo que les correspondía alegando guardar el dinero para el próximo asado.
Después de pasar toda una noche y el día siguiente comiendo y bebiendo, a Lucho pintole sueño. Fue el último en terminar de comer, por lo que encontrose que todas las habitaciones de su casa estaban ocupadas por sus invitados que pernoctaban plácidamente. Intentó echar a patadas a uno que dormía en su cama, pero al comprender que su estado se debía a un coma alcohólico decidió dejarlo reposar y se fue a otra habitación. Prendió la luz y quien dormía allí abrió los ojos. Lucho díjole:
- La pereza es traicionera porque domina nuestra voluntad. No muestres flojedad. Debemos limpiar lo que hemos ensuciado.
El comensal levantose de un salto y dispúsose a limpiar todo la casa. Lucho arrojose a la cama como si hiciera un clavado en una pileta olímpica y 4 días después se desperezó. Pero no fue por voluntad propia, si no que lo despertaron los gritos de dos miembros de su orden que discutían sobre Riquelme y su participación en Boca y en la selección. Lucho ofició de árbitro, y mientras se sacaba una lagaña del ojo derecho, díjoles:
- Hermanos míos, el intercambio de ideas no debe conducir a enojos irracionales. La ira no tiene que ser partícipe en una discusión. Dejadla ir.
Avergonzados, ambos contrincantes dieronse un fuerte apretón de manos y continuaron con su diferencia de opiniones en un tono cordial.
Lucho fue hacia la cocina, abrió la heladera y descubrió con pesadumbre que no había más cerveza y, como ya sabemos, esto despertó la ira de oh Lucho, nuestro señor. Las dimensiones del cuerpo de Lucho parecían acrecentarse mientras infería insultos a diestra y siniestra. Y rompió una silla en la espalda del primero que acercose para calmarlo.

Subió a su camioneta 4x4 en busca de un almacén que le proveyera cerveza helada porque tenía que desayunar. Estacionó al lado de una camioneta que lo impactó, pero sin hacer acuse de recibo de sentimientos superficiales, focalizó su mente en la compra de cerveza. El almacenero, chismoso oficial del barrio, informabale de todo el puterío vecinal a una señora que había ido a comprar lavandina. Y Lucho escuchó como el muy chusma contaba con desprecio que el odontólogo de la otra cuadra, que había nacido en cuna de oro, y que en su vida tuvo que laburar, ahora elegido funcionario público por cuña política, casualmente habíase comprado la voluptuosa camioneta que estaba estacionada afuera.

Lucho interrumpióle la conversación al almacenero con la doña de la lavandina, y en tono pausado díjole:
- La envidia es un sentimiento negativo que opaca nuestro amor hacia el prójimo. No la sientas porque se te volverá en contra.
Y el almacenero se dio cuenta que sus pobres logros podían ser envidiados por hombres menos afortunados y que no era justo, porque se los había ganado con su esfuerzo. Él le pidió perdón a Lucho, y Lucho le pidió un cajón de cerveza helada.
Cargando el cajón de cerveza al hombro, llegó Lucho a la camioneta y no pudo evitar compararla con la lujosa y poderosa chata del odontólogo. Y pusose a mirarla más de cerca. Al divisar que la llave estaba puesta, sin pensarlo dos veces, se fue precipitadamente en la que, ahora, es su camioneta, gracias a los amigos del registro del automotor.
Volvió a su casa, llamó a uno de sus lacayos para que guarde las cervezas que quedaban, ya que en el camino se tomó 2 y decidió darse un baño. Pasó frente al espejo de la sala principal y detúvose a contemplarse unos minutos. Suspiró ante tanta belleza y al recibir la fragancia de su cuerpo recordó que iba a bañarse. Retomó el camino hacia el baño en suite de su habitación, y allí topose con Moria que estaba maquillándose, y sin miras de desocupar el baño. Lucho anoticiola de que quería bañarse, y Moria, recién llegada de viaje, y estando al tanto de la partuza de días atrás pareció no inmutarse. Pero Lucho, oh, sabio señor nuestro, comenzole a hablar de lo bien que se veía, de que no necesitaba maquillaje, que su hermosura natural era superior, y Moria, conmovida y halagada, dejole libre el baño, y despidiose con un beso.
- "La vanidad. Mi pecado favorito" – díjose Lucho y quedose ensayando poses y caras durante horas, acariciando y peinando sus dorados cabellos, hasta que finalmente se bañó.

La Bola de Canaán

Lectura del Santo Evangelio de Lucho, capítulo XVII, versículos 1-20.
Gloria a Tí, señor Lucho.

En los comienzos de su vida predicativa, hallábase Lucho invitado al casamiento de la prima fea y gorda de Moria. En la ceremonia, aburrióse como un hongo, tanto que, revolviéndo su dorada cabellera para formarse rulitos, miró a Moria fastidiado y hablole de la siguiente manera:

-¿Cuándo termina, Moria? Me dijiste que iba a durar poco.

Con una mirada fija fulminante, Moria mirólo, pegole un codazo en el estomagucho y luego hablole:

-Callate porque te reviento.

Lucho hizo puchero y siguió mirando la ceremonia con algunos suspiros y miradas de perrucho a Moria, quien lloraba mientras los novios se besaban.

La fiesta era en el salón Canaán, Lucho asqueroseado con el olor de las flores pudriéndose en los floreros, volviose nuevamente hacia Moria:

-Los sánguches están secos.

Moria tomolo del brazo y zamarreolo:

-Son de la panadería del tío Pancho. Comételos y no digas nada.

-Pero no pasan por la garganta, Moria.

-¡Comételos!

Lucho ingirióse unos cuántos sánguches más, mirando a Moria casi al borde de las lágrimas.

En un momento, Moria desaparecióse entre la multitud que bailaba reggeaton. Lucho quería cortarse las venuchas al oír música tan asquerosa. Para consolarse, aferróse a una botella de sidra que tomó de la bandeja de un mozo que pasaba. Lucho estirose sobre su silla y emborrachose.

Volvio Moria:

-Lucho, se quedaron sin vino.

Lucho abrazóse a su botella.

-Esta es mía. No jodas.

-No tienen vino, Lucho.

-¿Y a mí qué?

Moria comenzó a golpear el piso con el zapato:

-¡Tenés que hacer un milagrucho!

-Mnah...

-¡Lucho! Levantá el orto y hacé un milagrucho ¡ya!

-Me da pajucha.

-¡Pajucha vas a tener si no te levantás AHORA MISMO! -tronó Moria.

Una luz cegó a Lucho. Era la bola de espejos del salón Canaán. Lucho viose reflejado en los espejitos: su rostro apuesto, su dorada cabellera, sus ojos cristalinos. Pensó: "si les doy vino, me amarán, me seguirán, se estremecerán al pronunciar mi nombre, cantarán loas a mi persona, me llenaré de guita con la bodega Lucho y me iré de esta asquerosa fiesta". Lucho levantose:

-Ufa. Voy porque me da la gana, sabelo.

Lucho se acercó a los barriles de vino vacíos alzó las manos y oró:

-Que haya vino.

Y el vino existió. Lucho miró a los parientes de Moria y dijo:

-Tomad y bebed todos de él, porque este es el vino de la bodega Lucho, que será comprado por todos a partir de ahora. Vendrá en botella de 3/4 y tetra brik para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. Haced esto en memoria mía. Son 300 dol... euros. Son 300 euros por milagrucho. Y la bola de espejos. Y la torta. Y los cuarenta suvenirs con los centros de mesa.

El rumor se esparció en la multitud: estaban en presencia de un milagrucho. Se acercaron a Lucho y él comenzó a hablar de la gran bola de Canaán que lo había inspirado y de cómo quería que lo siguieran y cantaran loas a su nombre. La multitud al conocer el milagrucho de la boca del propio Lucho, quedó impresionada:

-¡Aleluchaaa! ¡Aleluchaaaaaa! Gloria a ti señor, Lucho.

Otros cantaban con un charango:

-¡Gloria a Lucho en las alturas! ¡Y en la tierra vino a los hombres que ama el Señor! ¡Te alabamos, te bendecimos, te damos gracias, Lucho, dios rey celestial!

Lucho extendió las manos hacia el cielo. La multitud callose. Hablóles Lucho:

-También quiero los equipos de música. Y el charango. Y el ramo de la novia.

Lucho fue levantado en andas y llevado fuera del salón Canaán, hacia los jardines, la fuente, la puerta. Una vez ahí fue depositado en el auto de los novios, donde Lucho aprovechó para rajarse pa' las casas dejando tras de sí el ruido de las latas. Los invitados volvieron a la fiesta y bailaron y chuparon durante seis días y seis noches. Y ese fue el primer milagrucho de Lucho.

Es palabra de Lucho.
Te alabamos, Lucho.
Gloria a Tí, Señor Lucho.
Amén.


***

Anuncio: Por pedido de la hermana Julia y para todos nuestros hermanos, anunciamos que los vinos de la bodega Lucho ya están en los mejores supermercados al precio sugerido de 129, 99 dól... digo euros, la botella de 3/4 y 119, 99 el tetra brik. Próximamente, vinos de la bodega Lucho en damajuana. Los mantendremos informados.

Lucho for Diputado Testimonial

Lectura del Evangelio de Lucho, capítulo IV: Lucho for Diputado Testimonial.
Amén Lucho, Amén.

Caminaba Lucho por la pampa solitaria cuando, de pronto, una luz azul encegueciolo. Queríendose arrancar los ojos con una pinza de depilar, Lucho pensolo mejor. Se dijo(lo): "He recibido una iluminación de las inescrutables profundidades del Universo: seré Diputado Testimonial y todo el mundo me adorará. La Verdat será esparcida por las masas y sus empobrecidos sueldos sustentarán mi modo de vida, el de Moria Eva y el de mis apostoluchos". Y así, abandonando la pampa donde meditaba se dirigió a La Matanza, la quinta provincia.

Ya en la quinta provincia, Lucho Domingo Cangallo junto a su esposa, Moria Eva Duarte, lanzaron su candidatura testimonial a las masas que enardecidas comían choripanes con Termidor en la intersección de la Ruta 3 y el Camino de Cintura. Lucho reuniólos y hablo(los) de esta manera:

-Compañeros descamisaduchos: los hemos reunido este glorioso día luchonista para comunicarles nuestra gran propuesta. Compañeros, yo tengo un sueño. Yo tengo un sueño en el que cada compañero tiene su copa de Termidor diaria y su choripán de desayuno. En el que cada compañero luchonista me entrega la mitad de su sueldo para mantenerme a mí, a Moria Eva y a todos mis apostoluchos. Un sueño en el que ninguna de mis valijas es detenida en la aduana. Compañeros descamisaduchos: ¡con Lucho se come, se educa, se vive!

Lucho hizo un alto para escuchar el clamor de las masas. Los muchachos luchonistas enarbolaban mangueras y bombos, choripanes y tetra-briks. Entre la multitud, una joven con orejitas rosadas de coneja repartía amigurumis "compañeros" con choripanes de porcelana fría. Otra, arengaba a los que miraban extrañados a las multitudes luchonistas al grito de: "¡conviértanse, herejes!". Otra joven, de más baja estatura, repartía pequeñas antorchas luchonistas a los espónjidos, mientras que otra joven más de bellos rizos castaños, contaba las historias más impúdicas de Lucho y Moria y tenía a todos los compañeros luchonistas babeando.

De pronto, se hizo el silencio. Lucho diole la palabra a Moria Eva:

-Mi Generalucho. Mis queridos descamisados luchonistas. Ustedes saben que el Generalucho me ha propuesto ser presidenta en el 2011. Renuncio, compañeros luchonistas…

Las masas se enceguecieron y lanzaron gritos de protesta:

-¡NOOOOOOOOOOOOO! ¡Moria para presidente! ¡Moria para presidente!

Moria alzó los brazos, sonriole a las multitudes y tranquilizolos:

-Mis queridos descamisados luchonistas… yo me candidateo, para ser ¡LA REINA DE LA ARGENTINA! Compañeros luchonistas… ¡VOLVERÉ Y TENDRÉ MISHONES!

Lucho emocionado abrazó a Moria Eva, que lloró desconsolada en su hombro. Lucho consolola y luego se dirigió a las masas nuevamente:

-Compañeros luchonistas…

En ese momento un hombre de ojos azules y acento de concheto escondido entre la multitud gritó:

-Sos un crápula Lucho. Yo llevé a Boca a ganar dos Intercontinentales, ¿me entendés lo que te digo?

Lucho enfureciose, buscolo en la multitut, señalolo y dijo(lo):

-A vos no te va tan mal, Mauricio.

Las multitudes enceguecidas enarbolaron sus antorchas contra Mauricio al grito de "¡hereje, hereje!". Segundos después, Mauricio solo era una mancha más en el pavimento del Camino de Cintura.

Lucho, satisfecho de sus multitudes descamisadas luchonistas retomó su discurso:

-Compañeros luchonistas. Este Generalucho les pide que voten por su Patria Luchonista. Yo les prometo sangre, sudor y choripanes, compañeros. En estas horas amargas de la Patria, compañeros…

Un grito interrumpiolo. Era Lilita enarbolando un crucifijo que caía desde su papada:

-Yo te conjuro, Luchifer. ¡Maldito, vete de aquí!

Rauda entre la multitud, una joven con antorcha de oro atacó a Lilita, zamarreola, y encendiola:

-¡HEREJAAAAAAAAAAA!

Lo último que se vio de Lilita fue una gran bola envuelta en fuego que se dirigía hacia las aguas del río Matanza.

El Generalucho quiso hablar una vez más, pero una canción se elevó sobre las multitudes, primero como un suave rumor, luego con un grito enardecido:

-Para Lucho, lo que es de Lucho, porque Lucho se lo ganó, para Lucho lo que es de Lucho, para el pueblo dominación. Para Lucho lo que es de Lucho…

Era el apóstol Piero que arengaba a los descamisaduchos.

Y ya Lucho no pudo hablar más. Su candidatura fue sellada por el clamor popular, con los descamisaduchos mojando sus patas en el agua del río Matanza. Moria Eva empezó a preparar su ropero para el 2011 y los compañeros descamisaduchos tuvieron asegurado el choripán y el Termidor por muchos años más.

Esta fue Palabra de Lucho.
Te alabamos Lucho.
Amén.

carta del mártir lucho a los bolivianenses de corinto

hermanos:

se vienen tiempos difíciles como la tabla del nueve. escríboles desde el rincón más oscuro y miserable de mi penthouse para hacerles saber que los acompaño en cuerpo y alma. bueno, es un decir. claro está que ni en mi más profundo estado de alucinación etílica iría a acompañarlos en cuerpo, porque ya sabemos que ustedes ingieren alimentos preparados por el mismísimo belcebú y que después sudan con un olor a gato muerto que voltearía al increíble hulk en persona apersonada.

decíales, hermanos, que mirando mis bolas cristálidas puedo predecir que grandes males están agazapados ahí -sí, justo atrás de ese montículo de bombachas tamaño carpa que vende aquella desacatada-, esperando el momento propicio para hacer de sus vidas el más terrible de los infiernos. no temáis, vosotros ustedes, bolivianenses de corinto, que lucho aprieta pero no ahorca [léase: no afloja], así que les hago una promoción verano-teclavolasombrilla, solamente porque soy más bueno que lassie, el dulce de leche y la madre teresa todos juntos haciendo trencito en el carnaval carioca.

la cosa es más o menos así: si ustedes pretenden que los males no los azoten, si pretenden hacerle fuchifuchi al apocalipsis que los espera ahí nomás, sólo deben seguir mi palabra al pie de la letra. a cambio [y acá se viene la superpromo] deben entregarme a diez de sus mejores hombres y a cinco de sus mejores mujeres [en lo posible, que estas últimas no tengan bigote, ni vello en la oreja. gracias]. no temáis por sus hermanos, estarán muy bien cuidados en el nuevo emprendimiento luchístico, sito en en el sacrosanto santuario de once. una magnánima tarea los espera: ellos confeccionaran con prisa, sin pausa y a latigazo limpio, las remeras que vestirán todos los que han decidido seguirme detrás de mí mismo. serán alimentados con el maná que les caiga del cielo [hay unos tachos de alimento raza que se vaciarán una vez por día sobre sus cabezas] y serán conducidos por el mismísmo morfeo [que era patovica en escombro bailable pero que se ha unido a la causa recientemente, justo cuando fugose del penal de olmos] a dormir sobre sus propios deshechos ahí mismo, en el lugar en el que cumplirán su misión celestial. como verán, hermanos, les ofrezco una verdadera ganga: se evitan el apocalipsis y capaz que hasta les toca alguna remera de segunda selección y todo.

esperando que su respuesta sea satisfactoria, despídome de ustedes con fervor y excitación, puesto que en este mismo momento estoy babeándome como perro con dos colas al pensar cómo crecerá nuestra reino en la tierra. ustedes pueden ser parte de ello, piensenlón bien. cuando lucho se eleve por sobre los otros pelagatos, siempre va a ser mejor estar prendido de un cacho de su vestidura que ser dejado a la buena de ese otro dios que se hace medio el sota mientras sus súbditos directos le meten mano de lleno a cuanto pendejo se cruce por ahí.

invocando la protección de mí mismo, fuente de toda [sin]razón e [in]justicia, voyme ya a tomar unos matienzos a la sombra de la parra.

chau chau chaaauuuuuuu

lucho

El evangelio según Lucho

Caminaba por el pasillo de su penthouse cuando un dolor abdominal lo obligó a detener el paso. Con una mano frotó su vientre al tiempo que realizaba un pequeño movimiento pélvico para expulsar de su cuerpo las molestas sensaciones. Efectivamente, se tiró un pedo. Inhaló. Recordó que estaba buscando su libro de cabecera y continuó el paso. Le gustaba llamarlo así porque durante años lo ayudó mucho. Lo usaba para apuntalar la pata de la cabecera de su cama. Llegó a la biblioteca. Los estantes estaban atiborrados de souvenirs de cumpleaños, casamientos y bautismos, más las pequeñas artesanías que Moria compraba los domingos en el Paseo de las Artes. Cinco lujosos ejemplares le daban sentido al nombre de dicho mueble. Entre ellos estaba el libro que Lucho necesitaba. Una edición del año 1984 de cuentos clásicos infantiles que lo acompañaba desde su más tierna edad. Tomó el best seller de tapas duras y se dirigió a su templo, es decir al baño, para leerlo.

Acaecida la tarde, encontrábase Lucho echado en un puff, con los ojos abiertos y la mirada perdida en el cielorraso, rumiando pensamientos varios. Pasaron algunas horas hasta que de súbito levantose. Encendió su notebook y empezó a tipear.
Moria pasó por su lado y preguntóle:
- ¿Qué estás escribiendo Lucho?
- El evangelio – díjole pausadamente.
- Pero si ya está escrito – contestole Moria sorprendida.
Lucho tomó aire y en un resoplido de marcada intolerancia contenida, espetole:
- Según la quinta acepción de la Real Academia Española, el evangelio es una verdad indiscutible.
- Ya está la cena – díjole Moria ignorando la explicación.

Al terminar la cena, Lucho continuó con su escrito. Luego lo imprimió y lo adhirió, con imanes de frutillas y sandías, a la puerta de la heladera:

"La lucha es la paz”: porque luchando se consiguen los logros que traen satisfacción, y la satisfacción trae paz al hombre.
"Internet es esclavitud": porque el hombre libre que elige entregarse a las bondades de la informática termina atrapado en sus redes.
"La ignorancia es bienaventuranza": porque el hombre que ignora los peligros y lo que puede lastimarlo vive feliz. Pensar es perder.

Días después Lucho convocó a sus discípulos. Cuando llegaron uno de ellos descubrió el texto de la heladera y preguntole a Moria:
- ¿Y esto?
- El evangelio – respondió – según Lucho.
- ¿Y Lucho donde está? – al unísono dijeron los fieles.
Moria recorrió con la vista la mesada donde por última vez vio el libro de cabecera de Lucho. No se encontraba allí.
- Está en el baño – contestoles – y esto que digo también es un evangelio. Es una verdad indiscutible – concluyó.

Cuando apareció Lucho explicole a sus discípulos los dichos de Moria y dijoles: Hijos míos. Lo único que se puede predicar es algo que no admite discusión. Y le dio una copia a cada uno del evangelio, según Lucho.

Palabra de Lucho.

El silencio de los herejes


Bautista Lista conoció a Lucho en un camping, cuando fue a pedir carbón para el asado a la carpa vecina. Moria, echada en una reposera no atinó a moverse y Lucho que hacía lo suyo, tirado en una lona, dijole:
- Debajo del asador tenés una bolsa. Si querés, llevala.
Bautista agradecido tomó la bolsa y se fue a la parrilla que le correspondía y dispúsose a preparar el fuego. Acomodó el carbón arriba de muchos papeluchos de diarios y acercó un fósforo encendido. Comenzaron las llamas a consumir el diario, penetrando y envolviendo el montículo de carbón. Absorto Bautista miraba como el carbón comenzaba a convertirse en brasa y reparó que él no se encendía hacía muchísimo tiempo.
- ¿No me tiras estas costillitas? – díjole una voz angelical a Bautista. Diose vuelta y vio a Lucho parado con un costillar en mano y con un pucho en la otra. Sin decir una palabra, Bautista tomó las costillas y púsolas junto con la carne que tenía para salar en una tabla.
- Hijo mío, se que al sentir el calor del fuego anhelas el calor de una mujer – sabiamente agregó Lucho y Bautista enmudeció, palideció y enrojeció, en ese orden. Finalmente habló:
- ¿Querés cerveza? – preguntole. Y sin esperar respuesta sacó una lata de una conservadora de plástico. Se acercó a Lucho y mientras caminaba abrió la lata y el contenido color oro espumante eyectó hacia la cara de Lucho, bañándole hasta los dorados cabellos.
- Perdoname flaco.
- Lucho.
- Perdoname Lucas.
- No, Lucho, no me bautices con otro nombre.
- Bueno, Lucho – respondió Bautista, temblando.
- Déjame disfrutar de los placeres de la carne asada, hijo mío, y vete a buscar los placeres de la carne que tanto extrañas – ordenole Lucho. Bautista obedeció al instante y desapareció de su vista.
No había terminado de tirar la carne en la parrilla cuando se le acercó un hombre:
- Flaco, me falta una bolsa de carbón que dejé debajo de aquel asador. ¿Sabés algo?
- No - respondiole Lucho devolviéndole una mirada ninguneadora.
- ¿Seguro? - apurole el extraño en actitud pendenciera.
- A mi nadie me trata de ladrón – dijole Lucho en tono calmado. Hipnotizado por las palabras de Lucho, el desconocido hombre agachó su cabeza en un claro gesto de disculpas, sin poder emitir un sonido con su boca, y alejose para siempre.

Así nos enseña Lucho en ésta crónica que su nombre no puede ser pronunciado en vano y mucho menos ser rebautizado; que no le provoca ira ser bañado con cerveza, pero si hubiera sido agua la historia hubiese sido distinta; que Lucho acepta, perdona y permite los placeres de las carne, en todos sus acepciones; que Lucho no puede ser injuriado falsamente, que los herejes que osen hacerlo quedarán condenados al silencio perpetuo alejándose, errantemente, de todo lo que conocen, porque Oh, Lucho, Nuestro Señor, sólo dijo donde había carbón, pero nunca lo tomó con sus manos.



Mandá Miento al 2020 [o de cómo nacieron los Mandamientos Luchísticos]

Una tarde de febrero, desconociendo el impulso que lo guiaba, Modesto subió el cerro Uritorco. Creía que una fuerza alienígena lo atraía hacia la cima. Nunca imaginó que se trataba de un ser celestial. Cuando terminó de ascender, asomose detrás de un arbusto un hombre de cabellos dorados que rozaban sus hombros al ritmo de la suave brisa que lo acariciaba. Modesto, estupefacto, con cara de imbécil, quedose callado. El hombre de dorados cabellos y figura esbelta tiró la colilla del cigarrillo que acababa de fumar y acercose a él:
- He estado esperándote Modesto. Tengo un encargo para tí - Dijole Lucho.
Asombrado de que aquel extraño supiera su nombre, Modesto no pudo más que asentir con la cabeza, mientras aguardaba las instrucciones.
El arbusto que Lucho dejó atrás, empezó a prenderse fuego. Minutos después Modesto descendía el cerro corriendo y luchando por su vida.
Una multitud reunida observaba el accionar de los bomberos. Modesto subiose al coche bomba y relató lo sucedido. Y Lucho dijome - anunció:

- No tendrás otros dioses delante de mí, ni atrás tampoco.
- No te harás ningún tatuaje que no sea mi nombre
- No pronunciarás el nombre de Lucho en vano
- Acuerdate del día sábado para salir de joda.
- Honra a tu padre y a tu madre para que te dejen la herencia.
- No cometerás adulterio si nunca te casas.
- No robarás sin llevar pa' las casas.
- No darás falso testimonio sin cruzar los dedos por atrás.
- No codiciarás la casa del country de tu prójimo, la mujer de tu prójimo, la impunidad, la
camioneta 4x4, el perro labrador, la empleada doméstica y demás posesiones de tu prójimo.
- No matarás sin un buen motivo.

Sin embargo Modesto nunca cumplió con la palabra de Lucho y tampoco se dedicó a difundirla adecuadamente. Abriose un local en la calle techada de Capilla del Monte, donde cobraba un entrada para contarle a los turistas y transeúntes los misteriosos hechos que sucedieron aquel febrero, pero cada vez que narraba cambiaba su versión, y por fallas de su memoria o caprichos ocultos, nunca decía la lista correctamente, olvidando algunas de sus prescripciones o haciendo combinaciones extrañas tales:
- No matarás en vano.
- No codiciariás la casa de tu prójimo sin un buen motivo.
- Acuerdate del sábado para cometer adulterio.

Modesto sintió un segundo llamado al cerro Uritorco. Lucho lo esperaba, sentado en un roca, tomando cerveza.
- Has desobedecido Modesto. Tendrás un castigo. Pero antes voy a escribirte la lista para que no te olvides ni te confundas - dijole Lucho. En silencio escribió dos papeluchos post it color amarillo, como sus cabellos, que contenía lo que denominó "la ley" :

- No te arrodillarás delante de otro Lucho.
- No te fabricarás dioses de cotillón.
- Observarás la fiesta de la vendimia.
- Durante 6 días trabajarás y el séptimo día estarás a mi disposición.
- Celebrarás las fiesta de creamfield, la navidad apócrifa, la navilucha y año nuevo.
- Tres veces al año haras limpieza general en tu casa y en la mía.
- No ofrecerás cerveza caliente ni mate dulce a nadie.
- No quedará para el día siguiente lo que pudiste comer hoy.
- Llevarás a mi casa tus mejores sueldos.
- No harás un asado sin invitarme.

Modesto tomó los papeluchos y comenzó el descenso. A los minutos volvió a por una copia porque se le habían volado. Afortunamente Lucho todavía estaba en la cima, empinando el codo. Esta vez Modesto guardó "la nueva ley" en el bolsillo y dirigiose a la imprenta del pueblo para hacer unos panfletos.
La transpiración de Modesto había hecho ilegible parte del contenido de los papeluchos. Temeroso de recibir otro castigo además del que le había sido anunciado pero no revelado, Modesto apeló a su memoria.
Desconocemos si Lucho cambió de opinión y no intervino en la impresión de los mandamientos, o si nunca se enteró de lo que escribió por exceso de alcohol en la sangre, o hubo un error de imprenta y nunca una fe de erratas. Hasta ahora los definitivos diez mandamientos que dejó Oh Lucho, nuestro señor, son los siguientes:

1. Amarás a Lucho por sobre todas las luchas.
2. No leerás el blog de Lucho en vano.
3. Santificarás las fiestas, partuzas y asados. Invitarás a Lucho
4. Honrarás a tu padre y a tu madre para que te dejen la herencia. El 50% de lo heredado será para Lucho.
5. No matarás salvo que sea absolutamente necesario. [No es absolutamente necesario cuando te miran mal o te dicen algo que no te gusta]
6. No cometerás actos impuros sin filmarlos y sin la participación de Lucho.
7. No robarás a Lucho. El 70 % de lo que robes se lo darás a Lucho.
8. No darás falso testimonio ni mentirás sobre Lucho.
9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros sin contarle a Lucho.
10. No codiciarás los bienes de Lucho.

Modesto recibió el castigo de su primer falta. Fue conminado a realizar trabajos forzosos: durante un año tuvo que realizarle la pedicuría a Lucho y depilarle la espalda con una pincita.


Cualquier parecido con alguna religión es pura coincidencia
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El milagrucho

Levantose lucho, luego de dormir la mona durante 12 horas, y decidiose con los muchachos a hacer un asado. Caminó por los bosques en busca de leños para preparar el fuego pero, como es ecologista, prefirió no talar árboles y comprar carbón.
Mientras sus seguidores, quemábanse los dedos, abanicando las brazas con una pala, el echose en un puff a leer la revista Hombres, mientras tanto, golpeábales con una ramita de bambú, para incentivarles.
Mas cuando el fuego hubo de estar listo, saló la carne y dispúsose a ponerla en el asador,´para luego, volver a echarse en un puff.
De pronto, los cielos se cubrieron de nubes que, un claro intento de enturbiar la cálida tarde de Nuestro Señor, oh, Lucho, ennegrecieron el sol, opacando hasta el último haz de luz. Fué así que, las primeras gotas de lluvia no tardaron en llegar.

Sin embargo, ni lerdo ni perezoso, lucho levantóse del puff, apagó su Aipod y gritó a los cuatro vientos, -digo, a sus cuatro súbditos-:
“Me cultivaré, germinaré y seré millones”. No os preocupéis, hijos míos, con la ayuda de mis manitas, abriré los cielos para devolveros la luz. Vosotros debéis hacer la última cena, mientras yo me enturbino la melena con el viento del aire acondicionado.

Sin embargo, un trueno majestuoso apagó el silencio y saliose de entremedio de los cielos, un angelito anómalo, turbio y ligeramente maltrecho. El angelito era manco y solo contaba con un ala. Volaba en círculos y tardóse en llegar hasta Lucho, más o menos, 20 minutos. Cuando por fin, luego de pifiarle al suelo varias veces y darse sucesivos porrazos contra la medianera, revoloteo en pequeños óvalos y díjole a Lucho:
-Oh, señor, Soy el Angelito Mareador, disculpa mi intromisión, más vuestro Padre, el Dios Mayor, os envía un mensaje.

-Escúchote, oh, Angel Mareador: ¿Cuál es el mensaje de mi Padre?.

-Dice que no seais, boludo, y que obréis un milagrucho. Es la última cena - del año-, y por lo tanto, podeis pedir, aún, el Regalucho de Reyes, aprovechaos, que el viejo anda con guita porque cobró el aguinaldo.

-Oh, Angelito Mareador, gracias por el mensajucho. Ahora mismo reúno a mis siervos, y obro el milagrucho.



Fue así, qué Lucho arrodillose y espetole al cielo:

-No me hagáis esto, hoy no.
En ese mismísimo instante, las nubes se disiparon y, por obra de Nuestro Señor, Oh, Lucho, la lluvia amainó y, no solo eso, además volvió a brillar el sol.
Empedados hasta el ocote, Lucho y sus Discípulos, esperaron la advenida del nuevo año. Con chorizos, pero sin chancho, se quedaron con un solo pan. Fue ahí, que lucho, multiplicólo y diole de comer, a sus siervas y a sus siervos. Mientras, cortaban el turrón canturreando villancicos, felices y austeros, pero siempre damajuaneros, estrecharon con ahínco, las copas entre los cinco.



Amén y amén, gloria a Lucho.


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Pecados capitaluchos

Paseábase Lucho, una fría tarde de agosto, por el buffette de una quermés de San Vicente; pensativo puso su mano izquierda en su pera, debatiéndose si pedía un choripán o un plato de locro. Decidiose por el chori y pidiole al señor buffettero que se lo prepare con mucho chimichurri. Divisó al lado una pareja, que mientras aguardaban ser atendidos, no podían contener sus deseos carnales, y besábanse descontrolados mientras sus manos recorrían pasionalmente distintas partes de sus cuerpos. Lucho apuró el chori de un bocado, cual eruto de bebé hizo provecho y acercose a la pareja. Separóles y ante el desconcierto de ambos, dijoles:
- No permitan hermanos míos que la lujuria controle sus impulsos – y sin agregar más Lucho se alejó.
La pareja sintió pudor y comprendieron las sabías palabras luchezcas y prometieronse no caer ante la tentación de la carne.
Lucho dirigiose hasta un kiosco, compró profilácticos y se fue, como la jerga indica, de putas, porque ver a la pareja lo había excitado.

Horas más tarde, salió del cabarute con un hambre mesiánico y entró al primer bodegón que se le apareció en el camino. Un gordo, ubicado en el centro del comedor, estaba entrándole al quinto plato de fideos con abundante salsa, como si de su última cena se tratara. Lucho sentose a la mesa del gordo y díjole:

- Si estuvieras comiendo fideos nada más, y no salsa con fideos, pensaría que tienes hambre y no la gula que te está consumiendo por dentro.
Mientras Lucho alejabase, el gordo apenose de sí mismo, largó el plato y echose a llorar.
Lucho hizo un par de llamadas desde su iphone, envió algunos emails, y organizó un asado, en menos de 5 minutos, de proporciones babilónicas calculando 2 kilos y medio de carne por persona, para comer como lechón hasta que no queden ni los cartílagos y 15 litros de alcohol per cápita. Pidió una docena de empanadas árabes en el bodegón para manducar camino hacia el supermercado.

Encontrose en la puerta del super con sus comensales, cuando acabose la última empanada, y repartiole las instrucciones para que realizaran las compras.

Observó Lucho que el encargado del supermercado estaba obsesionado haciendo la cuenta del dinero en efectivo que había en la caja y que sus ojos titilaban de encanto ante el vil metal. Disimuladamente acercose al mostrador y comprobó que al encargado se le hacía agua a la boca al tener fajos de billetes en sus manos mientras susurraba repetidamente: “my precious”.
- Hijo mío – díjole Lucho – No debes permitir que el símbolo de la burguesía y el capitalismo desvíe tu mirada del mundo y que la avaricia sea tu única meta.
El encargado escuchó un “click – caja” en su mente y desprendiose de los billetes como si le estuvieran quemando las manos.
Lucho retirose del supermercado con los comensales. Llegados a su casa, Lucho hizo la cuenta de lo gastado y cobrole a cada uno de ellos un 200% más de lo que les correspondía alegando guardar el dinero para el próximo asado.

Después de pasar toda una noche y el día siguiente comiendo y bebiendo, a Lucho pintole sueño. Fue el último en terminar de comer, por lo que encontrose que todas las habitaciones de su casa estaban ocupadas por sus invitados que pernoctaban plácidamente. Intentó echar a patadas a uno que dormía en su cama, pero al comprender que su estado se debía a un coma alcohólico decidió dejarlo reposar y se fue a otra habitación. Prendió la luz y quien dormía allí abrió los ojos. Lucho díjole:

- La pereza es traicionera porque domina nuestra voluntad. No muestres flojedad. Debemos limpiar lo que hemos ensuciado.

El comensal levantose de un salto y dispúsose a limpiar todo la casa. Lucho arrojose a la cama como si hiciera un clavado en una pileta olímpica y 4 días después se desperezó. Pero no fue por voluntad propia, si no que lo despertaron los gritos de dos miembros de su orden que discutían sobre Riquelme y su participación en Boca y en la selección. Lucho ofició de árbitro, y mientras se sacaba una lagaña del ojo derecho, díjoles:

- Hermanos míos, el intercambio de ideas no debe conducir a enojos irracionales. La ira no tiene que ser partícipe en una discusión. Dejadla ir.
Avergonzados, ambos contrincantes dieronse un fuerte apretón de manos y continuaron con su diferencia de opiniones en un tono cordial.
Lucho fue hacia la cocina, abrió la heladera y descubrió con pesadumbre que no había más cerveza y, como ya sabemos, esto despertó la ira de oh Lucho, nuestro señor. Las dimensiones del cuerpo de Lucho parecían acrecentarse mientras infería insultos a diestra y siniestra. Y rompió una silla en la espalda del primero que acercose para calmarlo.

Subió a su camioneta 4x4 en busca de un almacén que le proveyera cerveza helada porque tenía que desayunar. Estacionó al lado de una camioneta que lo impactó, pero sin hacer acuse de recibo de sentimientos superficiales, focalizó su mente en la compra de cerveza. El almacenero, chismoso oficial del barrio, informabale de todo el puterío vecinal a una señora que había ido a comprar lavandina. Y Lucho escuchó como el muy chusma contaba con desprecio que el odontólogo de la otra cuadra, que había nacido en cuna de oro, y que en su vida tuvo que laburar, ahora elegido funcionario público por cuña política, casualmente habíase comprado la voluptuosa camioneta que estaba estacionada afuera.

Lucho interrumpióle la conversación al almacenero con la doña de la lavandina, y en tono pausado díjole:
- La envidia es un sentimiento negativo que opaca nuestro amor hacia el prójimo. No la sientas porque se te volverá en contra.
Y el almacenero se dio cuenta que sus pobres logros podían ser envidiados por hombres menos afortunados y que no era justo, porque se los había ganado con su esfuerzo. Él le pidió perdón a Lucho, y Lucho le pidió un cajón de cerveza helada.
Cargando el cajón de cerveza al hombro, llegó Lucho a la camioneta y no pudo evitar compararla con la lujosa y poderosa chata del odontólogo. Y pusose a mirarla más de cerca. Al divisar que la llave estaba puesta, sin pensarlo dos veces, se fue precipitadamente en la que, ahora, es su camioneta, gracias a los amigos del registro del automotor.

Volvió a su casa, llamó a uno de sus lacayos para que guarde las cervezas que quedaban, ya que en el camino se tomó 2 y decidió darse un baño. Pasó frente al espejo de la sala principal y detúvose a contemplarse unos minutos. Suspiró ante tanta belleza y al recibir la fragancia de su cuerpo recordó que iba a bañarse. Retomó el camino hacia el baño en suite de su habitación, y allí topose con Moria que estaba maquillándose, y sin miras de desocupar el baño. Lucho anoticiola de que quería bañarse, y Moria, recién llegada de viaje, y estando al tanto de la partuza de días atrás pareció no inmutarse. Pero Lucho, oh, sabio señor nuestro, comenzole a hablar de lo bien que se veía, de que no necesitaba maquillaje, que su hermosura natural era superior, y Moria, conmovida y halagada, dejole libre el baño, y despidiose con un beso.

- “La vanidad. Mi pecado favorito”– díjose Lucho y quedose ensayando poses y caras durante horas, acariciando y peinando sus dorados cabellos, hasta que finalmente se bañó.




Postaluchas Navideñas

Entre grapa y grapa, en plena cena familiar Naviluchezca, pero festejada en fecha apócrifa, empedado hasta la medula, levantóse RigobertoAbel para confesar lo inconfesable:
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-Sí, sépanlo todos, Soy cofundador del Club de Fans de Patricia Sarán, ¿y qué?
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Pocas palabras bastaron para que, con los ojos inyectados en sangre, el padre de RigobertoAbel, El Carlo´ Saúl, un Anti-PatriciaSaránista de la primera hora, gritóle:
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-¡Vaderetro!, hijo de Pucha. Ite, ite lejos. Hereje, traidor. Tus elecciones paupérrimas y miserables, manchan el honor de ésta familia.
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El silencio apoderóse del lugar y, cual ángel que pasa sin dejar rastros ni estelas, toda la familia de RigobertoAbel, asintió con la mirada, la sentencia paterna.
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Fue así, que con un gesto certero, RigobertoAbel lo entendió todo y tuvo que largar de prepo, la novena pata de pollo que engullía con placer, para levantarse de su silla y, henchido de un orgullo desolado y damajuanero, encaminarse hacia la puerta, no sin antes manotear un par de botellas de Ananá Fizz para el camino.
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Así fue que, exiliado de la familia, desterrado de sus tierras fértiles y natales de Villa Luzuriaga, RigobertoAbel, adentróse a la obscuridad de la noche Naviluchezca.
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Sonaban en su memoria las palabras reticentes de su padre, El Carlo´Saul, cuando de entremedio de la negrura, aparecióse una luz.
De pronto, RigobertoAbel, estaba parado frente al resplandor más puro que jamás hubiera imaginado. Ligero de ropas, por la calor insoslayable, presentóse Lucho y díjole:
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-Oh, Hijo mío. Comprendo tu desazón, mas debes entender que no hay mal que por bien no venga, siéntete libre de confesar ante mí, tu Señor, todos tus pecados.
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RigobertoAbel, miróle con asombro, y espetóle:
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Estoy harto de que mi padre juzgue mis elecciones. Qué tiene de malo preferir a Patito Feo, a Casi Angeles?...
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Lucho, mirole y respondió:
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Cuando salga la primera estrella, podrás pedir un deseo. Y recuerda, que la peor de las Herejías, es festejar el natalicio de un mesías apócrifo.

En ese momento, RigobertoAbel, no entendió el mensaje encriptado de nuestro, Oh Señor Lucho, y sentóse taciturno a meditar. Mientras, entrábale a la tercer Ananá Fizz, la primera estrella afloró, desde lo más hondo del obscuro cielo. Con un pedo cuasi-Mesiánico, RigobertoAbel, pidió su deseo más diáfano, y echose a roncar.
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Al despertar, vió a sus pies un arbolito navideño que iluminólo con sus intermitentes lucecillas.
Fue ahí que, RigobertoAbel, a pesar de la resaca digna de un elefante africano, recordó el deseo que habíale pedido a la primera estrella, tan solo esperaba, que su padre CarloSaul, aceptara sus gustos y lo acompañara a acampar, cuando Patricia Sarán se presenta a dar clases de gimnasia rítmica, en la "Sociedad de Fomento del Partido de la Matanza".
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Al levantarse del piso, vió que al pié arbolito navideño, había una postal que rezaba:
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Fue ahí que entendió que, por más que la verdadera Navilucha fue hace dos semanas, ese no era justificativo para perderse una partuza.
La herejía pasa por negarse al empede soberano y por resistirse a engullar como muertos di´hambre, hasta que las vela nu’ ardan.
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Entonces, el espíritu Papaluchezco, lo invadió por dentro y, en un estado hedónico, casi endroguizado, decidiose a perdonar a toda su familia.
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Desde ese día, RigobertoAbel, encabeza la RamaPapistical, del club de Fan de Patricia Sarán, de Villa Luzuriaga, mientras que su padre, Carlo´Saúl, es quien se pasea por las gradas, con una cajita transparente, para recoger el diezmo.
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Amén y Amén Gloria A Lucho.
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Carta de Lucho a los Feligreses

Llegara el día en que el mundo ya no sea como es. Y los ríos se abran y la mar no esté serena y cálida, cómo solía estarlo en Punta del Este, antes del corralito. Esos días serán, justamente, los que os tendrán tirados, como marmotas desahuciadas, buscando un árbol para retozar, mientras la calor os envuelva en un fuego al mejor estilo Sandro. Serán momentos duros, en los cuales, no habrá palangana que refresque vuestros piese’, no habrá cubetera suficientemente grande, que refrigere vuestro tereré. Tampoco habrá ventilador que os abanique lo suficiente.

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Días cómo estos, sin embargo, serán reveladores. Pues el mundo no se ha hecho en dos días, tampoco en siete, como las malas lenguas dicen por ahí. En verdad, me he tomado mi tiempo, -y tardé bastante más de una semanita, es que en el medio rendí finales y me tomé 20 días de estudio, me correspondían por ley, carajo.-

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El mundo ha vivido equivocado, no ha interpretado los designios que les he enviados, - es que muchos de vosotros no tenéis mi nueva dirección de mail-, es por esto que he decidido hacer pública, a través de mis más devotos fieles, la verdad de la milanesa.
La verdadera milanesa no es de soja, es de carne, y porque de carne somos, quiero que sepáis cual es la fecha real de la Navidad Luchezca.
He utilizado a mis seguidores más Fieles, para panfletear por las avenidas más importantes de la ciudad de Belén, digo, por todas las ciudades. Porque solo los seres iluminados pueden caminar por las viñas de mi camino, -Es que Edenor, descubrió que algún “incauto” hubo de hacer una conexión ilegal, Y esto muchachos tenían linternas potentes.-
Fue así, que mis devotos, han caminado día y noche, por las calles, abnegadas, de las ciudades más importantes del planeta: Ciudad Evita, Ciudad Oculta, Ciudad Ela, Ciudad de Dior, y otras ciudades, que son, claramente, epicentros de grandes poblaciones.
Porque todos y cada uno de los Ciudaluchos que habita esta tierra, tiene derecho a saber, la verdad que os he revelado.

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La Navidad no es el 25 de Diciembre, como reza el calendario Cristiano. No señores. No os dejéis engañar por falsos profetas. La Navidad, que conmemora mi nacimiento, es hoy, Oh, Hijos míos, el 10 de diciembre.
Por lo tanto, no duden en enviar vuestros regaluchos. Los recibiré, humildemente, mientras me baño en Chandon Extra-Brutt, y mastico uvas de las parras más dulces cosechadas por vosotros. Mientras, le pido a Santa Ramona, que limpie y ordene mis ropas, y que cocine un pato a la naranja, para la última cena. No os preocupéis, si pensáis que no llegáis a enviar vuestros presentes, para el día de la fecha, sobre todo si vienen desde el exterior, sabré entender lo inútiles que son los empleados aduaneros.

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Por las dudas, os paso mis tallas, a saber, peso 85 kg. Musculoso, rubiecito, colita parada y mirada profunda. Mido, entre otras alturas, 1.85 mts. Y no uso tacos, salvo cuando me pongo la túnica roja, que me queda tan bien con esos Stilettos negros. Y calzo… calzo bien. Creédme, oh, Hijos míos.

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No sigáis a las masas, os aconsejo, hacer oídos sordos a las habladurías absurdas de herejes que no entienden nada, acerca de la verdad de la milanesa, y festejan Navidad comiendo milanesa de Soja. Yo os guiaré, y os dejaré en claro cuál es el banco*, en donde podrán reposar, luego de caminar el sendero de vuestras vidas.
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Seguidme, no os defraudaré.
Solos los valientes, resisten las tentaciones de tarjetear los regalos de Navidad el 25, para que les entre la compra en Enero. Quienes no sepan entender el mensaje que os envío, serán aquellos a quienes enviaré a los ardores del averno, por debiluchos.

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Vosotros, generosos Fieles, sabéis que hay otra vida, y en aquella, les será recompensado cada uno de vuestros esfuerzos. Luchad por vuestras creencias, no os dejéis venced.

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Así habló el Señor.

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Amen, y Amen, Gloria A Lucho.

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*CBU Banco Santanderlucho 00001-9870-3456-2345-3212. O cuenta corriente en dólares Número 120-666lucho. Cuentas del exterior solo por Western Lucho. No se aceptan Luchon ticket , tarjetas de crédito, o patacones. Euros, Libras Estarlinas y Dólares serán, especialmente agradecidos, con un lugar privilegiado en la vida del más allá.
Centro de atención al Fielucho: 0800-111-29666. Atendemos de lunes a martes, de 12 a 18. Despues de esa hora no llamad, o le enviaré muchas plagas. Dejad descansar a vuestro Líder.

carta del mártir lucho a los bolivianenses de corinto

hermanos:

se vienen tiempos difíciles como la tabla del nueve. escríboles desde el rincón más oscuro y miserable de mi penthouse para hacerles saber que los acompaño en cuerpo y alma. bueno, es un decir. claro está que ni en mi más profundo estado de alucinación etílica iría a acompañarlos en cuerpo, porque ya sabemos que ustedes ingieren alimentos preparados por el mismísimo belcebú y que después sudan con un olor a gato muerto que voltearía al increíble hulk en persona apersonada.

decíales, hermanos, que mirando mis bolas cristálidas puedo predecir que grandes males están agazapados ahí -sí, justo atrás de ese montículo de bombachas tamaño carpa que vende aquella desacatada-, esperando el momento propicio para hacer de sus vidas el más terrible de los infiernos. no temáis, vosotros ustedes, bolivianenses de corinto, que lucho aprieta pero no ahorca [léase: no afloja], así que les hago una promoción verano-teclavolasombrilla, solamente porque soy más bueno que lassie, el dulce de leche y la madre teresa todos juntos haciendo trencito en el carnaval carioca.

la cosa es más o menos así: si ustedes pretenden que los males no los azoten, si pretenden hacerle fuchifuchi al apocalipsis que los espera ahí nomás, sólo deben seguir mi palabra al pie de la letra. a cambio [y acá se viene la superpromo] deben entregarme a diez de sus mejores hombres y a cinco de sus mejores mujeres [en lo posible, que estas últimas no tengan bigote, ni vello en la oreja. gracias]. no temáis por sus hermanos, estarán muy bien cuidados en el nuevo emprendimiento luchístico, sito en en el sacrosanto santuario de once. una magnánima tarea los espera: ellos confeccionaran con prisa, sin pausa y a latigazo limpio, las remeras que vestirán todos los que han decidido seguirme detrás de mí mismo. serán alimentados con el maná que les caiga del cielo [hay unos tachos de alimento raza que se vaciarán una vez por día sobre sus cabezas] y serán conducidos por el mismísmo morfeo [que era patovica en escombro bailable pero que se ha unido a la causa recientemente, justo cuando fugose del penal de olmos] a dormir sobre sus propios deshechos ahí mismo, en el lugar en el que cumplirán su misión celestial. como verán, hermanos, les ofrezco una verdadera ganga: se evitan el apocalipsis y capaz que hasta les toca alguna remera de segunda selección y todo.

esperando que su respuesta sea satisfactoria, despídome de ustedes con fervor y excitación, puesto que en este mismo momento estoy babeándome como perro con dos colas al pensar cómo crecerá nuestra reino en la tierra. ustedes pueden ser parte de ello, piensenlón bien. cuando lucho se eleve por sobre los otros pelagatos, siempre va a ser mejor estar prendido de un cacho de su vestidura que ser dejado a la buena de ese otro dios que se hace medio el sota mientras sus súbditos directos le meten mano de lleno a cuanto pendejo se cruce por ahí.

invocando la protección de mí mismo, fuente de toda [sin]razón e [in]justicia, voyme ya a tomar unos matienzos a la sombra de la parra.

chau chau chaaauuuuuuu

lucho

Luchando por un Sueño

Encontrábase adormilado, Donfrancisco, cuándo como en un sueño aparecióle, con voz tibia y excitante, un enviado Divino, el Enano de los grosso. Y vestido con una túnica que cubríale ampliamente los pies, espetóle:

-“Oh, hermano mío, el camino que has recorrido, no ha sido el que Lucho ha diseñado para ti. Ahora levántate y anda. Aún debes descubrir tu verdadero sendero. Elévate, cómo he hecho yo, y encuentra tu vocación en la gran viña del Señor Lucho. La vida te tiene preparada una enorme sorpresa, ve y encuéntrala, agárrala y no la sueltes, entrégate al disfrute, te lo mereces”.-
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Donfrancisco, despertose exaltado, y - un tanto excitado-, por la vehemencia del Enano que hablole con tanta autoridad y sabiduría.
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Fue entonces que levantose de su siesta, -que llevaba ya 3 días-, y decidiose a ir por lo que habíanle revelado: su verdadera misión en este mundo.

Caminó por calles de tierra, por arduos senderos obscuros, caminó por bosques y ríos, hasta que por fin llegó a Plaza Miserere. Era una plaza gigante que cruzose en su camino. Fue ahí, en donde la tentación apareciose en su vida.
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Donfrancisco, que llevaba años sin incurrir en los pecados de la carne, vióse tentado por un choripan y una coca. Pagóle al choripanero, y prosiguió con su caminata.
Recorrió la enorme plaza, cuando de pronto, de debajo de la tierra un malon de gente, sorprendiolo. Pues eran las 6 de la tarde y el subte no estaba de paro.

Donfrancisco, escondiose detrás de unos arbustos, esperando a que aquel malón, terminara de transitar. Cuando de pronto de entre los tachos de basura, apareciose una mujer, llamativa y muy alta, que díjole:
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-Hola Papi, ¿estás esperando el colectivo? ¿querés que nos vamos pa’ algún telo de por acá? Conozco uno buenísimo, $15 la hora.- ¿Te va?.- La mujer callóse y levantose la ínfima tela que cubría sus partes.
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DonFrancisco, recordó lo que el Enano enseñóle en el sueño, y pensó:
-Nunca he conocido los placeres de la carne, tal vez el Enano, tenga razón, y deba entregarme a lo que la vida me guarda.
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Sin vacilar, DonFrancisco, preguntóle a la mujer su nombre:

-Me llamo Lucio, díjole. -

El viejo, miróla meditabundo y respondióle,
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-pero que nombre más bello.- Tiene un parecido con el de mi Señor, Lucho, esa debe ser otra señal divina. Llévame dónde quieras, entrégome a la vida, y acepto lo que de ella venga.
Dos horas más tarde, Donfrancisco, volvió a la plaza con una sonrisa de oreja a oreja, y mientras rezaba un padre nuestro, agradeciole al Señor Lucho por haberle enviado al Enano con tal revelador consejo. Más cuando se acercaba a la esquina, un ser luminoso apareciose con misteriosa aura, y hablóle:
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-¿Vos sos Donfrancisco?
-sí, respondiole.-

-Bueno, entonce´vení que tengo un mensaje de los angele´ de Charly pa´vo´…
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De pronto, de entre los puestos de chipá, aparecieronse 20 hermanos, con palos y piedras. Mientras lo cascoteaban, al grito de viejo-traga-bala, Donfrancisco, preguntóse:
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-Oh, Señor mío, cómo permites que éstos bárbaros, me castiguen de ésta manera. ¿Acaso no estás conmigo?.-
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Del cielo un relámpago calló en medio de la plaza. Los 20 hermanos apedreadores, echáronse a correr. Donfrancisco quedose tirado en el pasto y cuando levantó los ojos, violo a El:
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-Donfrancisco, te he enviado un mensaje en tus sueños, mas has comprendido mal, cuando el Enano díjote que debías de cambiar el rumbo refirióse, justamente, a que debías evitar las tentaciones de la carne. Has pecado con el choripan. Y más luego has vuelto a pecar, comiéndote un travesaño. ¿Acaso aún no entiendes de qué se trata la vida?.
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Donfrancisco, mirólo desde el suelo, y díjole:
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-Oh, mi señor, te pido perdón, es que Lucio, el travesaño, tenía flor de caño. ¿Cómo puedo negarme a tal enorme invitación?. Si tu lo hubieras visto, hubiérate seducido, como la serpiente a Eva.
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Más nuestro señor gritóle con terrible furia:
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-No puedes compararte conmigo, yo soy quien envía Enanos a tus sueños, y quien marca los pasos de tu destino. Si alguna vez, decido comerme un trava, al menos, será uno de Cocodrilo.
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Donfrancisco, reconoció su error, y echose a llorar. Mientras lucho le secaba las lágrimas, díjole:
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Oh, hijo mío. Estas perdonado. Ahora levántate, agárrame-la (con la) mano.
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Y así, Donfrancisco, obedecióle como pocos fieles lo hubieran hecho.
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Ahora es bailarín de caño en Hipopótamo, y gracias a la revelación divina, participa como coach de Bailando por un Miembro, digo, por un Sueño.
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Así habló Lucho.-
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Amén.
 

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